jueves, 20 de octubre de 2016

Advertencia: EL peligroso “Juego por internet del desmayo”






Un adolescente de 13 años murió en Brasil tras ahorcarse, a propósito de un desafío en un juego por internet, en un incidente transmitido por la cámara de su computadora que fue contemplado por tres amigos, ha informado la Policía.

El hecho ha ocurrido en la noche del sábado en Sao Vicente, municipio en el litoral del estado de Sao Paulo (sudeste), en donde el joven se había encerrado en su cuarto para jugar «on line» con sus amigos.

Al aceptar un desafío propuesto por el juego para suspender la respiración y reducir el flujo de sangre que llega hasta el cerebro por algunos segundos, Gustavo Ribeiros Detter, un estudiante de secundaria, se colgó en una horca que improvisó en su habitación con una cuerda. Sus amigos, tras percibir que el juego había pasado de los límites, alertaron por redes sociales a una prima del menor que estaba en una habitación vecina.

Trágico desenlace

El chico fue encontrado por sus familiares con la cuerda en el cuello y alcanzó a ser rescatado con vida y conducido a un hospital de Sao Vicente, pero no resistió a los minutos en que su cerebro se quedó sin oxigenación y ha muerto 24 horas después del incidente, en la noche del domingo.

Un tío de la víctima relató a la Policía que ha revisado el histórico de juegos por internet de su sobrino así como los mensajes que intercambiaba con sus amigos y concluido que, al parecer, no fue la primera vez que el menor aceptó el desafío mortal.

Algunas escuelas brasileñas han venido alertando hace algunos meses sobre una práctica peligrosa entre adolescentes vinculada a un desafío por internet conocido como «juego del desmayo» o «Choking Game». En la época fueron publicados diversos vídeos en internet en que se apreciaba a jóvenes apretando con fuerza el pecho de colegas para impedirles respirar por algunos segundos e inducirles un desmayo.



martes, 20 de septiembre de 2016

Profesor uruguayo renuncia: no podía impedir el uso de los celulares en clase.





Las miradas de los estudiantes en el salón de clase dejaron de fijarse en el tablero y el docente, para pasar a los celulares, a Whatsapp y Facebook. Así describe el profesor y periodista Leonardo Haberkorn la nueva dinámica de las aulas de clases universitarias, la razón por la que el docente “tiró la toalla” y se despidió de la enseñanza a través de una sentida carta.
“Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. Claro, es cierto, no todos son así”, afirmó el exprofesor de la Universidad Ort Uruguay, en su blog El Informante.
La entrada “Con mi música y la Fallaci a otra parte”, en la que Haberkorn le dice adiós a la docencia, fue revivida en las redes sociales y se volvió viral. Según su relato, hace cuatro años los alumnos acogían la recomendación del docente de dejar a un lado los celulares, pero ya no. “Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen”, agregó el periodista que estaba vinculado a la Facultad de Comunicación.
La situación, explica Haberkorn, perjudica la formación de las nuevas generaciones de periodistas. “Cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado”, dice.
Como ejemplo, para argumentar su posición ante la actitud de los estudiantes frente a dispositivos electrónicos, el comunicador afirmó que sus alumnos no sabían a profundidad sobre temas coyunturales como la crisis en Venezuela, Siria y las elecciones en Estados Unidos.
“¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno”.
“Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: todavía existen kioscos que venden diarios y revistas”, añadió el Haberkorn.
“El resultado de producir así”, continúa el docente,” al menos en los trabajos que yo recibo, es muy pobre. La atención tiene que estar muy dispersa para que escriban mal hasta su propio nombre, como pasa”.
La carta finaliza así: “Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.
Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase.
Yo también”




jueves, 15 de septiembre de 2016

Italiana se ahorca tras subir el novio a Internet sus vídeos sexuales



Tatiana: "asesinada por la web y la indiferencia de muchos"

La Justicia italiana ha abierto una investigación para indagar si hubo inducción al suicidio en la muerte de una joven italiana que se quitó la vida después de que vídeos suyos con contenido sexual se publicaran en internet.

La joven se llama Tiziana Cantone, se suicidó el martes ahorcándose en el sótano de su casa y su cuerpo fue encontrado por su tía, informaron medios locales. Es el desenlace final de una historia que comenzó en 2015, cuando Cantone descubrió que una serie de vídeos de contenido sexual en los que ella aparecía se habían filtrado y subido a diversas páginas web y redes sociales.
Aunque la Justicia le reconoció su derecho a eliminar el rastro en internet dejado por esos vídeos, fue condenada a pagar una elevada suma a varios sitios que los difundieron.
"Sobre la muerte de Tiziana hemos abierto un sumario por inducción al suicidio", dijo a los medios el fiscal jefe de la Fiscalía de Nápoles Norte, Francesco Greco. La joven, natural de Nápoles, era hija del responsable de un bar y se había grabado practicando sexo en distintos vídeos que posteriormente, sin ella saberlo, habían sido enviados por su expareja y difundidos en la red.
La publicación de estas grabaciones provocó que Cantone fuera foco de burlas e insultos continuados e incluso fueron la razón de que perdiera el trabajo. La mujer, de 31 años, quedó sumida entonces en la angustia y la depresión, según las mismas informaciones, que la llevó hasta a intentar cambiar su identidad y a abandonar Nápoles.
La semana pasada obtuvo una sentencia favorable: la Justicia italiana ordenó suprimir estos vídeos y los comentarios que los usuarios habían escrito en la red además de condenar a varios sitios que los habían difundido al pago de costas.
Sin embargo, en el mismo fallo también se consideró que Cantone consintió las grabaciones y fue condenada a pagar otros 20.000 euros de costas a otros cinco sitios web. "Mi sobrina ha sido asesinada por la web y por la indiferencia de muchos", ha denunciado una de las tías de Cantone.
La Justicia investigará las causas del suicidio de Cantone mientras que en medios italianos se ha abierto el debate sobre la presión que ejerce la red y sobre si el desenlace se podría haber evitado.

martes, 6 de septiembre de 2016

El último adiós de dos ancianos horas antes de morir





La imagen de dos ancianos despidiéndose está emocionando a las redes sociales. En la fotografía se puede observar el instante en el que el anciano, tumbado en una cama al lado de su esposa, se despide de ella dándole la mano.

La nieta ha publicado la instantánea en Reddit junto al mensaje: "Mi abuela, de 96 años, junto a mi abuelo, de 100, horas antes de que muriera este fin de semana. 77 años de matrimonio".


viernes, 2 de septiembre de 2016

Millones de pobres esperan un milagro de la Madre Teresa




Voluntarias de todo el mundo ayudan a atender a los más necesitados
 
Decir que Calcuta se engalana para la canonización de la Madre Teresa, que tendrá lugar el domingo en Roma, es, además de un tópico periodístico, una descomunal exageración. En la víspera del décimo noveno aniversario de su fallecimiento, el Papa Francisco hará santa a la Madre Teresa y Calcuta festejará un día histórico, pero la ciudad está tan atrapada por su frenética vorágine cotidiana que sus habitantes apenas tienen tiempo para celebraciones. 
Como nos descubrió hace décadas la propia Madre Teresa, están demasiado ocupados en salir adelante en uno de los lugares más infernales de la Tierra. Más que una fiesta, lo que se viva este domingo en Calcuta será el amargo recordatorio de que todavía queda muchísimo por hacer en la lucha contra su pobreza, que fue el empeño constante de esta nueva santa universal.
Símbolo inmortal de esta ciudad india, donde se pasó toda su vida ayudando a los más necesitados, la Madre Teresa es querida por igual por católicos, hindúes y musulmanes. Su sacrificio en pos de los más pobres va más allá de cualquier religión y supone un ejemplo a seguir para todo ser humano, lo que le ha valido no solo su canonización en un tiempo récord sino también el respeto y la admiración en el mundo entero.
Nacida en 1910 en el seno de una familia albanesa en la actual Macedonia, la Madre Teresa llegó en 1929 a la India, donde fundó la orden de las Misioneras de la Caridad en 1950. Hasta su muerte en 1997, se entregó en cuerpo y alma a los más humildes de Calcuta, la ciudad de la alegría, pero también de la miseria infinita y donde buena parte de sus 15 millones de habitantes nacen, viven y mueren en la calle.
Cada amanecer, a eso de las cinco de la mañana, de sus cochambrosas aceras se levantan cientos de miles de personas que han dormido en camastros o esterillas, al raso o bajo techados improvisados con lonas de plástico. Mientras los hombres se duchan en las bocas de riego, embadurnando en jabón su piel tostada por el sol, las mujeres preparan el desayuno en humeantes hornillos de carbón. Y los niños, ataviados con el tradicional uniforme de pantalón gris y camisa blanca con corbata negra, se peinan en los espejitos que cuelgan de los árboles, donde su vidrio rajado les devuelve el reflejo de su existencia, también rota.

En medio de una desafinada sinfonía de bocinas, el atasco nuestro de cada día colapsa las avenidas, donde se vienen abajo por falta de conservación los monumentales pero ya decrépitos edificios de la época colonial británica. Entre los autobuses desvencijados y los camiones profusamente decorados con guirnaldas al estilo indio, se abren paso por pocos centímetros atestados motocarros, triciclos cargados hasta los topes y hasta los «coolies» que, descalzos, llevan a pie sobre un palanquín con ruedas a sus pasajeros. 
En Calcuta no hay carriles reversibles; el tráfico es reversible. Por la mañana, la mayoría de los coches ocupan casi toda la calzada en una dirección y, cuando regresan al atardecer, la contraria. Entre medias, una marabunta humana sorteando a los vehículos y acarreando sobre la cabeza fardos como turbantes gigantes.
Sin contar a los dueños de los Mercedes, Audis y Jaguar que ha traído el extraordinario pero desigual crecimiento indio, estos que salen cada día a buscarse la vida son los afortunados. Luego están los mendigos, los inválidos, los tullidos, los deficientes mentales, los niños abandonados por sus padres, los parias, las prostitutas y los viejos que no tienen dónde caerse muertos.

«No cambiará nuestro modo de vida»

A todos ellos acogió la Madre Teresa con su amor infinito. «La caridad es la espiritualidad que movió a la Madre Teresa y la que la ha llevado a la santidad», explica a ABC por Skype desde Roma el padre Brian Kolodiejchuk, el postulador que ha logrado el «milagro» de esta canonización en solo dos décadas. «Aunque estamos agradecidos, no cambiará nuestro modo de vida», cuenta con humildad el sacerdote, quien se congratula de que «el nombre de la Madre Teresa será escuchado por las nuevas generaciones».
Siguiendo el ejemplo de la Madre Teresa, por Calcuta pasan cada año miles de voluntarios venidos de todo el mundo que ayudan en las casas donde las Misioneras de la Caridad atienden a los más necesitados. 
Siguiendo el ejemplo de la Madre Teresa, todos ellos saben que, mucho antes de su canonización, la Madre Teresa ya era una santa en vida. Ahora, Calcuta aún espera de ella un último milagro: el fin de la pobreza.